¡Gracias por todo, Pascual!

26.06.2020

Un anuncio de una inmobiliaria hizo saltar todas las alarmas. Era el mítico local de Pascual, el Pachá de la renovada calle Heraclio Sánchez. Su jubilación ha sido tan discreta como su personalidad, siempre tranquilo tras la barra. Cuando lo publicó I LOVE LA LAGUNA, el anunció corrió como la pólvora. La información llegó a 200.000 personas, hay más de 600 comentarios y se ha compartido casi 2.000 veces en redes. 

José Luis Reina / San Cristóbal de La Laguna

Pascual, tras la barra del Pachá. / Justo Pérez
Pascual, tras la barra del Pachá. / Justo Pérez

La trascendencia de esta noticia deja claro que Pascual es un hombre tan admirado como querido. Su negocio, el Pachá, ha acogido a varias generaciones de estudiantes, de vecinos, de familias y de parejas. Muchas parejas hoy felizmente casadas se conocieron en su barra, muchos estudiantes recargaban allí energía antes de la salida por el cuadrilátero, y muchas familias llevaban allí a sus hijos para saciar antojos. El Pachá es el claro ejemplo de que un negocio son sus historias, sus clientes y su cabeza visible. Todo el mundo quiere a Pascual. Un hombre trabajador, discreto, profesional, respetuoso y amable. Llegaba a su local cada día, lo ponía todo a punto, abría la puerta, y comenzaba a recibir a los clientes, que se terminaron en convertir en familia. 

Las hamburguesas más famosas de La Laguna allí sabían mucho mejor. Pascual las hacía de memoria, movimientos automáticos, carne, queso y toques de salsa. Aunque el local estuviera a reventar, cola por fuera incluida, Pascual lo tenía siempre todo controlado. Nunca hacía falta repetirle el pedido. Ni las peticiones especiales. Aunque lo mejor era pedirle una hamburguesa con todo, porque no las hay iguales. Allí no eran gourmet, ni especiales, ni tenían ingredientes fuera de lo común. Era como ir a su casa, que te recibiera en su cocina, y te preparara una hamburguesa casera, al mismo ritmo y estilo que los últimos cuarenta años.

Yo solía ir temprano, antes de que llegara el mogollón. Lo hacía porque me gustaba disfrutar con tranquilidad en la barra, y de paso hablar un poco con Pascual. Hombre de pocas palabras, pero de una memoria infalible y con un gran sentido del humor. Podía pasar mucho tiempo sin ir que él ya te tenía fichado, te recibía por tu nombre y te preparaba la hamburguesa como siempre. 

El alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, también tuvo el detalle de hacerle un merecido homenaje a través de sus redes sociales. Gutiérrez, de 34 años, también era un cliente más de tan célebre casa, y como todas las personas que han expresado su tristeza por la noticia, han querido agradecer la labor de Pascual, que ahora merece disfrutar de una más que merecida jubilación.