Comer y beber en la mágica calle Bencomo

Con el paso de los años, esta preciosa calle del casco lagunero se ha consolidado como un lugar de referencia para comer y beber muy bien. En los aledaños de la plaza de la Catedral, la calle Bencomo acoge a pequeñas tascas con mucho encanto, con interesantes propuestas gastronómicas, y a locales singulares como Mitematu, un paraíso para los amantes de las cervezas, la buena música y el buen rollo. 

José Luis Reina / San Cristóbal de La Laguna

Mitematu, en la calle Bencomo. / JLR.
Mitematu, en la calle Bencomo. / JLR.

El otro día tenía una cena en el restaurante italiano Rucola & Grana (Bencomo, 21) y decidí hacer una parada estratégica en un local que tenía pendiente de visitar y que por un motivo u otro aún no lo había hecho. Es la cervecería Mitematu -Craft Beer Lovers- (Bencomo, 32), un agradable local donde se respira un particular aroma familiar. Regentado por Nicola, Mitematu ofrece una gran variedad de cervezas, con una pequeña selección de platos minuciosamente seleccionados para maridar a la perfección con el producto estrella. 

Nada más entrar allí, puedes sentirte un poco en Ámsterdam, otro poco en Bélgica y otro poco en cualquier cervecería del barrio parisino de Le Marais. Fantástica selección musical, decoración intencionadamente desordenada pero acogedora, y un espacio bajo realmente íntimo. Una más que agradable sorpresa de un local que ofrece una alternativa más a una ciudad diversa y de innumerables ambientes. 

Cerveza en el interior de Mitematu. / JLR
Cerveza en el interior de Mitematu. / JLR

Tras probar un par de cervezas especiales y fantásticas, llegué a un clásico de la gastronomía italiana de la ciudad como es Rucola & Grana. Por allí el tiempo pasa muy bien. Su cambio de local hace ya años, justo al de enfrente, le sirvió de impulso para ser uno de los mejores italianos de La Laguna. Platos de pasta de gran calidad, al igual que sus pizzas, local muy acogedor, buen servicio y un sobresaliente café. 

Plato de Rucola & Grana. / JLR
Plato de Rucola & Grana. / JLR

Pero la calle Bencomo tiene muchos más ingredientes que la han convertido en una referencia de primer nivel en el casco Patrimonio de la Humanidad. Un ejemplo de ello es el afamado Café Mundial (Bencomo, 32). Ubicado en una preciosa casa lagunera, se ha convertido en lugar obligatorio para disfrutar de uno de los mejores desayunos de la ciudad en su agradable patio interior. Comida sana, opciones veganas y vegetarianas, oferta muy cuidada y un ambiente joven tremendamente vivo. 

Desayuno en Café Mundial. / Café Mundial
Desayuno en Café Mundial. / Café Mundial

Aquí no acaba la cosa, porque aunque la calle no sean muy extensa, su congregación de locales de calidad por metros cuadrados es la mejor de La Laguna. Y eso también es gracias a lugares como La Tasca de los Patos (Bencomo, 26), La Posada (Bencomo, 24) o el Jinete sin Cabeza (Bencomo, 23).  Ojo a este trío porque tiene mucho peso, y todos ellos son garantía. 

Croquetas de La Posada. / JLR
Croquetas de La Posada. / JLR

En la Tasca de los Patos, local veterano de la calle, podemos disfrutar, además de una gran selección de vinos, de platos icónicos como el arroz negro con parmesano o unas carrilleras de fábula. Justo al lado, y de la mano de Unai, tenemos La Posada, casa de comida tradicional, perfectamente elaborada, y que cuenta con las mejores croquetas de la zona, sin duda. Además de unas albóndigas de cochino negro con salsa Bizkaina brillantes. 

Carrilleras de La Tasca de Los Patos. / JLR
Carrilleras de La Tasca de Los Patos. / JLR

Y por supuesto, la pequeña y brillante tasca de El Jinete Sin Cabeza, uno de los grandes de la ciudad. Tan consolidado como admirado, este local es visita obligatoria para cualquier amante del buen comer, del producto de mercado y de un ambiente mágico. Además, ahora, al igual que todos los antes mencionados, cuentan con terraza, lo que favorece tremendamente la oferta de, en mi opinión, la mejor calle gastronómica del casco histórico. 

Atún rojo y algas en El Jinete Sin Cabeza. / EJSC
Atún rojo y algas en El Jinete Sin Cabeza. / EJSC