De la reserva de mesa al ¿a qué hora me llega?

La dichosa crisis que estamos viviendo está afectando a todos los sectores. Muchos de ellos paralizados, y otros adaptándose en tiempo récord a las nuevas circunstancias. Numerosas empresas se han tenido que reinventar para poder seguir sobreviviendo, y acelerar el proceso del teletrabajo.

José Luis Reina

 Una pauta que creíamos sería algo del futuro, y que las empresas miraban de reojo, se ha convertido en el presente de millones de trabajadores que han convertido su salón en su despacho, y que a pesar de las dificultades que ello conlleva, siguen sacando adelante su trabajo de manera satisfactoria. Quizás estemos ante una revolución laboral, pues puede que lo que parece una pauta temporal se convierta en rutina en numerosas empresas.

En el sector de la gastronomía también se está viviendo una revolución silenciosa pero que está cambiando por completo las pautas de consumo y de venta.

Hemos visto como cada día son más los restaurantes, bares y tascas los que se suben a la fórmula del reparto a domicilio para poder seguir manteniendo viva cierta actividad, aguantar el temporal y no perder el contacto con sus clientes.

Lo que antes era un servicio complementario, es ahora obligatorio para la supervivencia de numerosos comercios de restauración, productores y mercados.

Parece un recuerdo lejano aquellas llamadas a nuestros restaurantes favoritos para reservar mesa. Y lo que es peor aún, parece un deseo no muy próximo

El factor miedo es el principal enemigo al que se enfrenta el sector cuando acabe el confinamiento, y mucho me temo que tardaremos en volver a ver los bares llenos.

De ahí la importancia de que estos comercio perfeccione y se especialicen en el reparto a domicilio, pues parece que será una pauta de consumo que se consolidará al menos en los próximos meses. Tarea, por otro lado, nada sencilla si se quiere ofrecer un servicio de calidad. La logística, la falta de recursos humanos y el cumplir con los plazos y horarios de entrega requiere de un sistema complejo para mantener un nivel acorde al producto que se ofrece.

Por eso, nosotros los consumidores, debemos ser pacientes y seguir apoyando al sector, pues también jugamos un papel fundamental para que sobrevivan, y así poder volver a disfrutarlos cuando acabe la pesadilla.