Ecofinca VegaCosta, la universalidad de lo local

No hay trabajo más sincero, agradecido y noble que el que se efectúa en la tierra. Una relación profunda con la naturaleza y con el entorno, que tiene como recompensa multitud de productos con matices tan singulares como infinitos. Buena muestra de ello es la fascinante ecofinca VegaCosta, un gigantesco y paradisíaco oasis en Tinajo, que ha ido creciendo a lo largo de sus veinticinco años de vida al mismo ritmo al que ha evolucionado las pautas de consumo y el rumbo hacia la excelencia en el sector primario, convirtiéndose en un referente y representando ese carácter tan único que solo se encuentra en Lanzarote.

José Luis Reina / Tinajo 

Tibisay Morales, en la Ecofinca VegaCosta.
Tibisay Morales, en la Ecofinca VegaCosta.

Al frente, un apasionado Toño Morales, que habla de la finca como quien habla de una hija a la que ha cuidado, criado y que ahora, en plena madurez, se enfrenta a unos retos tan complejos como apasionantes. Y precisamente Tibisay Morales, su hija, representa esa segunda generación que ha llenado de ideas frescas un proyecto que se enfrenta al futuro con una valentía heroica, y con una hoja de ruta donde todo pasa por el producto, la tierra, la excelencia. "La cultura agrícola de Lanzarote es totalmente distinta a cualquier otra en el mundo", relata orgulloso Toño, que echa la mirada atrás para recordar el origen humilde de la finca, y sonríe relatando el futuro próximo de su gran proyecto vital. El mercado para la venta directa del producto, un restaurante con unas envidiables vistas para degustar todos los regalos de la tierra, un proyecto para mantener y explicar la tradición agrícola de la isla, experimentar en busca de nuevos descubrimientos alimentarios o su propio vivero son algunas de las acciones que se llevarán a cabo en VegaCosta a corto plazo, en esa incansable carrera para seguir potenciando el producto local a través del ingenio y mucho trabajo.

Saborea Lanzarote, el nexo de unión de la armonía

Y eso es algo común en la isla. De ahí que todos vayan a una, como simboliza la cesta de Navidad que han preparado, ofreciendo productos de productores locales, como vino y mermelada de Tinajo. Un intercambio que va mucho más allá del envoltorio. Es una simbiosis cultural, de respeto mutuo, de amor a la tierra, de agradecimiento. Sobre el terreno, y escuchando a los protagonistas, uno va entendiendo el motivo por el que Lanzarote es diferente a todo. Su sector primario se ha cogido de la mano, y ha entendido que la unión hace la fuerza, y también en este caso, la excelencia. Y ahí es evidente que hay un actor que ha jugado un papel estelar: Saborea Lanzarote. Es el paraguas que acoge todo, el motor que mantiene la maquinaria activa y el nexo de unión que representa una armonía utópica en cualquier otra parte.

"Yo quiero tener a Canarias en la finca. Quiero poder ofrecer productos de todas las islas, abrir las puertas al resto de productores y que puedan vender aquí todos los días del año", afirma tajante Morales, en una declaración de intenciones para llevar el ejemplo del sector primario de Lanzarote al resto de las islas.

Numerosos cocineros de primer nivel en la isla acuden a su finca para poder ofrecer en sus restaurantes los productos de VegaCosta. Esa es la relación total que hay que poner en valor. Primero la tierra, luego el proceso de transformación, y por último la oferta en el plato. Es el circuito natural del famoso kilómetro cero, que aquí funciona a la perfección.

Tras esa didáctica charla con Toño, es su hija Tibisay la que me muestra en profundidad la finca. Es maravilloso comprobar como la segunda generación de un negocio familiar tan próspero y sacrificado relata con tanta pasión los proyectos de futuro. Emociona pasear entre las lechugas, los tomates, los pimientos, las fresas o las batatas, y comprobar que ese oasis representa a la perfección la universalidad de Lanzarote. Porque sin duda será un atractivo turístico referente, y todo basado en el producto, la tradición y la tierra. Y entonces, cuando llega la hora de irse, uno lo va entendiendo todo.