Héroes del campo

España se para. La actividad económica del país vive uno de sus mayores colapsos, y numerosas empresas, empleados, autónomos, y demás actores del panorama económico del sistema sobreviven de aquella manera, por decirlo de manera optimista.

José Luis Reina
José Luis Reina


Mientras esto sucede, las estanterías de los supermercados, ventas, mercados y mercadillos siguen luciendo el producto que va llegando del campo y del mar, donde numerosos hombres y mujeres trabajan sin descanso para que no falte el suministro de alimentos en esta época de caos e incertidumbre.

Tenemos la certeza, de antemano, de que vamos a ir a nuestro establecimiento más cercano para llenar la despensa, con la tranquilidad psicológica que ello supone. Y esto es producto, naturalmente, del sector primario. Ganaderos, agricultores, pescadores o floricultores que salen cada mañana al campo y al mar a luchar de la mejor manera que saben hacerlo, creando producto.

Son los héroes de la primera línea, como el sector sanitario que batalla a diario para salvar miles de vidas.

Estos héroes sin capa, protagonistas fundamentales en el motor económico de cualquier sistema, y en especial en nuestra tierra, donde su papel juega un papel crucial, como puede ser el del turismo, están heridos de muerte, en muchos casos.

Esta dichosa y cruel pandemia está acabando con ellos. Con los responsables de que en nuestra despensa no falte de nada.

Es responsabilidad de todos salvarlos. Las administraciones públicas deben crear un plan especial de rescate y apoyo al campo, pues si cae, levantarlo será una labor casi utópica. Y naturalmente, de nosotros, los consumidores. Aquello de consume producto local ya ha dejado de ser una frase, para convertirse, por justicia, en decreto.

Debemos de consumir más que nunca nuestros productos, porque haciéndolo, estaremos salvando a los héroes del campo, y a los de tantos sectores que están batallando cada hora por nosotros. Y es que además, todos esos productos son de primer nivel, por lo que no es un esfuerzo hacerlo, sino una obligación moral, y una muestra de amor, respeto y solidaridad con los nuestros.