La Laguna, destino seguro y lleno de vida

07.06.2020

Desde la costa hasta Anaga, desde el casco histórico hasta los barrios de la periferia, el municipio de San Cristóbal de La Laguna vive desde hace semanas en una fase muy adelantada en la práctica. Solo hay que darse un paseo por su casco, y comprobar como desde el civismo y la prudencia, sus habitantes y visitantes llenan los comercios, las terrazas y los restaurantes haciendo olvidar que hace nada estábamos completamente encerrados.

José Luis Reina / San Cristóbal de La Laguna

Calle Carrera. / JLR
Calle Carrera. / JLR

He recorrido gran parte del municipio en los últimos días para poder escribir con conocimiento de causa este artículo. He consumido en bares y restaurantes, he hablado con empresarios y empleados, con concejales y con vecinos. He comprado en comercios de La Laguna y he podido comprobar, sin ningún tipo de duda, que La Laguna sigue llena de vida. A diferencia de otros muchos puntos de la isla, donde la dependencia del turismo exterior es muy importante, en la ciudad Patrimonio de la Humanidad se está produciendo algo tan inusual como optimista, la población se está enfrentando al miedo con entusiasmo, pero con respeto.

A las puertas de la fase tres, y con los números de contagios y fallecidos estabilizados, en las calles se respira ilusión y tranquilidad, siempre con la prudencia que requiere tal enemigo. Los empresarios laguneros notan que en la ciudad la recuperación va por el buen camino, y las llamadas a sus empleados para comunicarles que vuelven al trabajo son cada vez más regulares.

Atrás va quedando el terrible recuerdo de aquellas primeras semanas de confinamiento total, de desconcierto, de poner el candado en el negocio sin esperanza ni respuestas. Atrás también va quedando los comportamientos incívicos, salvo excepciones incontrolables.

Un paseo por la tarde en las calles del casco servirá como vivo ejemplo de que en La Laguna el virus lo tiene muy complicado. El temido factor miedo no ha tenido la repercusión imaginada, y les aseguro que vuelve a ser difícil conseguir mesa en numerosos restaurantes.

En la costa, los paseos marítimos y los restaurantes vuelven a recibir a visitantes. La importancia del consumo local, del cliente de cercanía, es lo que está sacando adelante la situación en el municipio. Con mucho por hacer, evidentemente, y con muchas dificultades aún para mucha gente, el camino es el correcto. Ahora que los canarios volveremos a movernos entre islas, es cuando desde La Laguna tenemos que gritar que somos un destino seguro, término de vital importancia en la nueva realidad. Que nuestro comercio está preparado para recibir a los visitantes, que nuestro sector de la restauración está listo para volver a situarse en primera línea, y a la espera de que los hoteles vuelvan a operar con normalidad, que nuestra gente cumple con el protocolo establecido.

La Laguna tiene que reivindicar el término de turismo gastronómico y cultural, y acaparar ahora esos movimientos entre islas, que será realmente importante durante el verano. Es un municipio preparado para ello. El ambiente del centro, ahora reforzado con la peatonalización de la calle Heraclio, la magia de nuestro monte, con el Parque Rural de Anaga como reclamo, o la acogedora costa, con Bajamar, La Punta y Valle de Guerra, son los principales ingredientes para que el municipio continúe la recuperación que está experimentando. Y ahí los laguneros y las laguneras tenemos una gran responsabilidad, y no es otra que seguir cumpliendo las normas como hasta ahora, porque de ello depende, en gran medida, el futuro a medio y largo plazo de nuestro municipio.