La Laguna en fase 1: optimismo y movimiento

19.05.2020

He querido dejar pasar los días de la fase 1 para poder valorar con cierta credibilidad los acontecimientos que se están desarrollando en San Cristóbal de La Laguna. Tras muchos pateos, conversaciones y consumo, las sensaciones ante la entrada de la fase 2 son del todo positivas. Un comercio que respira, una población que consume desde el respeto, y unas medidas públicas que funcionan. 

José Luis Reina / San Cristóbal de La Laguna

Uno de los vinilos colocados por el Ayuntamiento de La Laguna para evitar comportamientos de riesgo.
Uno de los vinilos colocados por el Ayuntamiento de La Laguna para evitar comportamientos de riesgo.

Aunque los primeros días de la fase 1 el frío y la lluvia quisieron alargar la agonía de los comerciantes que ansiaban poder contar con ese espacio tras un eterno periodo en el dique seco, lo cierto es que la fuerza de La Laguna ha podido con cualquier imprevisto meteorológico y la población ha respondido de manera admirable. 

Salvo excepciones, la gran mayoría de los vecinos han sabido adaptarse a la perfección a esta fase, donde sin duda el protagonismo ha sido para las terrazas del sector de la restauración. A pesar de la confusión inicial entre los empresarios del sector, con el paso de los días y con las diferentes medidas adoptadas por el Consistorio la situación en este sentido está perfectamente aclarada. Aquí lo principal era que la apertura de terrazas les fuera rentable a los empresarios, para así poder sacar a sus empleados del ERTE y poder ofrecer un servicio de calidad a sus clientes. Por regla general está ocurriendo así, tanto los negocios como los clientes cumplen con las normas, y pueden disfrutar al aire libre de este servicio.

Tanto en el casco, como en los barrios, en la costa y en la zona rural, en el municipio de La Laguna no se han registrado incidentes graves relacionados con la crisis del coronavirus. Existe una armonía generalizada en el sentido de respetar las normas, de no cometer excesos y de respeto por los vecinos. La fase 1 ha sido por tanto de vital importancia tanto en el aspecto económico como en el psicológico, pues el levantamiento de ciertas restricciones ha supuesto la vida para muchas empresas, y la recuperación del ánimo para muchas personas.

Peatonalización de Heraclio Sánchez

Esta fase también nos ha dejado una fantástica noticia para el centro de la ciudad, la peatonalización de una calle emblemática como lo es Heraclio Sánchez. Además de recuperar para el peatón un espacio de vital interés, pues supone la conexión de la Universidad con la plaza del Cristo, que la zona peatonal del casco se expanda, que se potencie una calle comercial de especial importancia, que los negocios puedan utilizar el espacio para la instalación de terrazas, y que los vecinos ganen en calidad de vida. Una peatonalización que se llevará a cabo sin invertir un gran presupuesto, pero que en el fin tendrá la misma utilidad que cualquier otra calle como puede ser Viana, San Agustín, Carrera o Herradores. Además, durante el estado de alarma, sirve de espacio abierto para que se respete el distanciamiento social y se pueda pasear o hacer deporte respetando las normas. 

Con la mirada puesta en la fase 2

Tras esta etapa de optimismo y movimiento, ya todos miran de reojo la fase 2. Si todo sigue como hasta ahora en Canarias, es decir, con la expansión del virus controlada y con la población cumpliendo las normas, pasaremos a la siguiente fase, que sin duda será un punto de inflexión en la transición hacia la normalidad. La siguiente fase trae consigo muchas medidas de interés, que servirán para que -ojalá- más personas vuelvan a su actividad laboral, más comercios puedan seguir recibiendo clientes, y más vecinos puedan seguir disfrutando de sus calles. Pero esa etapa prefiero comentarla con el paso de los días, porque adelantar acontecimientos suele traer consecuencias negativas.