Los bares de Tenerife se desangran

Las últimas restricciones impuestas por el Gobierno de Canarias para tratar de frenar la curva de contagios en la isla de Tenerife ha vuelto a poner en el punto de mira al sector de la hostelería en la isla. La prohibición de consumir en las barras y disminuir aún más el aforo, unido a la imposición de grupos de cuatro personas como máximo, y el toque de queda a partir de las 23.00 horas, supondrá el cierre definitivo de más negocios que ya no pueden seguir a flote.

José Luis Reina / San Cristóbal de La Laguna 

Numerosas fotografías circulan por las redes tras las últimas restricciones del Ejecutivo canario en la isla de Tenerife. Centros comerciales a reventar, calles masificadas, transportes públicos saturados y un largo etcétera que ha llevado a los propietarios y trabajadores del sector hostelero a preguntarse si son ellos el problema, o por el contrario las medidas llevadas a cabo para sus negocios son excesivas. Y es que la prohibición de consumir en las barras y la disminución del aforo ha sido la puntilla para que muchos de estos negocios estallen y pidan explicaciones. "No podemos ser la cabeza de turco siempre. No sé si podremos aguantar mucho más", relata la propietaria de un bar en el centro de La Laguna.

Un paseo por las principales calles del centro de La Laguna es suficiente para comprobar como está el ambiente en los bares y restaurantes del casco histórico. Los camareros se esfuerzan en controlar el aforo, lamentando tener que decir a numerosos clientes que no pueden entrar más. Las barras vacías, las distancias de seguridad, la reducción de grupos y el horario de cierre complica aún más la labor de un sector que ha sido especialmente dañado por la pandemia, con medidas drásticas y siempre en el ojo del huracán. 

El resultado: despidos de empleados, en primer lugar, y cierre definitivo del negocio, en el peor de los casos. Los números no fallan. El alquiler del local, los seguros, los gastos corrientes y las cuotas mensuales que tienen que afrontar son incompatibles con las medidas actuales. Por eso piden igualdad de condiciones.