MYREY, solo apto para hedonistas

Conocí este precioso restaurante hace unos años, durante un placentero paseo por Gáldar, en Gran Canaria. Fue una sorpresa mayúscula, y una gran alegría, comprobar que una ciudad tan bella contaba con ofertas gastronómicas a su altura. MYREY, en la calle Tenesor Semidán 6, es una parada solo apta para amantes del buen comer, donde la calidad de la materia prima es la reina de la casa, y donde el servicio de sala, con Joanna a la cabeza, es magistral. 

José Luis Reina / Gáldar

Interior de MYREY.
Interior de MYREY.

Hace unas semanas regresé a Gáldar para comprobar la excitante progresión que ha experimentado el MYREY de José López y Joanna Ruiz. Es raro encontrar una mesa de jueves a domingo, por lo que la reserva es casi obligatoria. Allí, con una variedad de platos muy interesante, y con una bodega de vinos y de destilados de primer nivel, hay dos actores que destacan por encima del resto, convirtiendo al local en referente de la isla para degustarlos, y sobre todo disfrutarlos. Son el cochinillo segoviano, gran estrella de la casa, y el cachopo, que desde su entrada en la carta ha sido un revulsivo muy importante. 

Joanna Ruiz.
Joanna Ruiz.

Los cochinillos, lechales y segovianos, se han convertido en toda una atracción placentera para los felices comensales que se acercan hasta Gáldar solo para disfrutarlos. "Los cochinillos son lechales y segovianos, por lo tanto la materia prima es exquisita. Además, tenemos un gran secreto, el caldo que utilizamos para bañarlos", destaca Joanna, que ofrece la posibilidad a sus clientes de cortar el cochinillo con un plato, a la manera tradicional. 

"Nunca vamos a poner en la mesa lo que nosotros no nos comeríamos. Tenemos una relación de toma y daca con nuestros clientes, y una constante ilusión de tener un nombre en la gastronomía canaria", afirma el propietario José López, un anfitrión de excepción que este mes cumple tres años al frente de MYREY. 

Cachopo de MYREY.
Cachopo de MYREY.

Una media de 10 cochinillos salen de jueves a domingo desde la cocina a las mesas de la preciosa sala del restaurante, que también cuenta con una acogedora terraza en el exterior, con vistas a la plaza de Santiago y su singular iglesia. 

Y el otro plato estrella, que lleva unos doce meses en la carta, es sin duda el cachopo. No pude resistir la tentación de pedirlo en mi última visita, y les aseguro que el nivel es superlativo. Su imponente tamaño no fue impedimento para disfrutar cada bocado, con un empanado muy sutil, y un interior tan jugoso como sabroso. Es un cachopo de campeonato, y casi todas las mesas que visitan MYREY lo saben, porque no paran de salir de la cocina. 

Además del cochinillo y del cachopo, la carta de este potente restaurante está repleta de propuestas de nivel. Carnes de primera calidad, mariscos frescos de Galicia, embutidos premium, una sugerente bodega de vinos, y una variedad de destilados que harán  las delicias de los amantes de la sobremesa. 

Estamos por tanto ante un completísimo restaurante que se ha ganado su lugar a base de una apuesta valiente, de mucho trabajo y de un servicio personalizado y familiar a sus comensales. Allí va gente de toda Gran Canaria, y cada vez más del resto de las islas. Les aseguro que es una buena excusa para subirse al barco, dar un paseo por Agaete, poner rumbo a Gáldar, impregnarse de su historia y belleza, y parar en MYREY. Allí no solo encontrarán un restaurante muy diferente, también encontrarán un buen grupo de amigos con ganas de recibirte y hacerte feliz. Porque como su propio lema dice en una de las paredes del comedor interior, "saber comer es saber vivir". 

José López.
José López.