Sabor a mar en pleno casco lagunero

Cuando llega el antojo de lapas, pulpo, camarones o una vieja, lo lógico es poner rumbo a la costa y disfrutar plenamente de esos manjares que nos regala el mar. Pero desde la llegada al casco de La Laguna del restaurante Cofradía, uno puede darse un homenaje de este tipo en la calle Tabares de Cala 9. Una incorporación clave en la oferta gastronómica del municipio, especialmente en una zona, la del centro, que carecía de una oferta de cierto nivel en este aspecto desde hace mucho tiempo.

José Luis Reina / San Cristóbal de La Laguna 

Lapas con mojo en La Cofradía. / JLR
Lapas con mojo en La Cofradía. / JLR

Entrar en el restaurante Cofradía es hacerlo en una bonita y tradicional casa lagunera para disfrutar como si lo hiciéramos en La Punta o Bajamar, pero con la diferencia de que estamos a escasos metros de la plaza de La Catedral. Desde su apertura, Cofradía ha sabido consolidar su espacio con solvencia, entre otras cosas porque ofrece producto fresco y de calidad, a un precio razonable, y porque el casco histórico no contaba con un negocio de estas características. 

El interior del restaurante es elegante y comodo, a pesar de no ser muy grande. Cuenta con un agradable pato interior y con dos pequeños comedores, por lo que es casi obligatoria la reserva, pues la demanda sí que es grande. Carta tradicional de taberna marina, con clásicos bien preparados como la sopa de pescado, lapas, camarones, langostinos, calamares o pulpo, o pescados frescos como cherne, abadejo, cabrilla o viejas. También elaboran paellas y arroces caldosos. 

Ensalada de ventresca. / JLR
Ensalada de ventresca. / JLR

Hacía tiempo que quería reseñar este restaurante, porque su apuesta, además de pionera, me resulta especialmente importante. La Laguna ofrece a sus vecinos y visitantes cada vez más opciones a la hora de elegir restaurantes. Cocina de autor, tascas tradicionales, bares de tapas, restaurante especializados en buena carne, y por supuesto, una casa de mariscos y pescados de nivel, como es La Cofradía. Es fundamental poder albergar todo tipo de negocios que abran el abanico, porque eso trae como resultado, además del turismo gastronómico, que debe ir de la mano de una ciudad Patrimonio de la Humanidad, la llegada de más visitantes locales para disfrutar de experiencias culinarias. 

En mi última comida allí disfruté de unas buenas lapas. Sabrosas y acompañadas de un buen aliño. Una fresca ensalada de ventresca, bien generosa. Muchas veces cuando uno se pide una ensalada de este tipo vemos como viene un conjunto de lechuga y tomate y una aparición simbólica del producto que debería protagonizar la ensalada, que en este caso es la ventresca. Aquí no ocurre. Lo cual siempre es digno de mención. 

Seguimos con un buen pulpo a la gallega, tierno y bien aliñado, sobre base de papas. Y terminamos con un abadejo a la espalda, con ajitos fritos. El abadejo estaba especialmente bueno. Un tamaño grande, muy fresco y preparado justo en su punto. Lo mínimo que uno pide para disfrutar de un homenaje de mar. 

Abadejo a la espalda. / JLR
Abadejo a la espalda. / JLR

Todo esto regado por un Bermejo seco de ese paraíso llamado Lanzarote, con su espléndida malvasía volcánica, única en el mundo, milagrosamente buena y que nos ofrece una de las mejores variedades del mundo. No podemos plantearnos disfrutar plenamente de un almuerzo de este tipo sin acompañarlo de un buen blanco de Lanzarote. Y esa quizás es una de las materias a mejorar en la Cofradía de La Laguna. Una mayor oferta de vinos, sobre todo de aquella tierra, sería dar un salto cualitativo de importancia. 

En definitiva, un restaurante más a tener en cuenta, que es garantía y que tuvo la valentía de apostar por el mar en el casco lagunero. 

Accesibilidad: El local, a pesar de no ser especialmente amplio en su interior, cuenta con un patio donde estar cómodamente. No cuenta con un escalón grande en su entrada, por lo que es un local apto para personas con movilidad reducida.