Un jinete con mucha cabeza

17.03.2020

Con aire de pequeño bistrot parisino, este local ubicado en la calle Bencomo (La Laguna), se ha consolidado tras ocho años a plena forma como una de las opciones más interesantes en el casco de la ciudad Patrimonio de la Humanidad. Una selección de propuestas del chef conforman las opciones del Jinete sin cabeza, donde el comensal tiene la garantía de consumir productos de calidad, y elaborados de una manera que sorprende.

José Luis Reina / San Cristóbal de La Laguna

 

Un acogedor hogar

Permanecer cerca de una década en una ciudad como La Laguna está al alcance de unos pocos. Para ello, además de hacer las cosas bien, hay que saber conquistar con regularidad a una clientela cada vez más exigente, y cuyas opciones son múltiples. El Jinete sin cabeza es el mejor ejemplo de esto. Su agradable sala, con la cocina abierta, transmite la sensación de estar invitado a un acogedor hogar, pequeño pero con esa esencia de estar en un sitio grande.

Evidentemente, la reserva es obligatoria. No ha dejado de estar de moda desde que abrió, por lo que podemos hacernos una idea de que este jinete galopa a lomos de un caballo ganador. La propuesta de platos es muy sencilla, pero la calidad del producto y la elaboración son los ingredientes que lo diferencian del resto. Con gran protagonismo del producto canario, tanto en cocina como en bodega, como su 100% Canario, con una selección de quesos, almogrote, y miel eco de El Hierro como ejemplo de la apuesta por el producto local. Durante mi última cena, opté por dos fuera de carta de un nivel superlativo.


    

 

Un tartar de atún con mayonesa de wasabi y láminas de fresa que estaba delicioso. Las fresas, junto a las algas y la mayonesa, le aportaban al magnífico atún una personalidad a un tartar diferente que no dejó indiferente a nadie. Es un buen ejemplo de la filosofía del Jinete sin cabeza. Originalidad y calidad como mejores armas.

El otro fuera de carta fue un roast beef con salsa de setas acompañado de papas al horno. El plato por excelencia de la cocina inglesa, tan sencillo como sabroso, acompañaba perfectamente con la salsa de setas, que sin duda tiene un gran protagonismo -para bien- en el plato. Las raciones, generosas para una cena de dos.

Esto lo acompañamos de un magnífico vino Bigardo, de Toro. 100% tinta de toro, intenso, "un vino de verdad, de conciencia tranquila. Sin complicaciones y con la tecnología justa", tal y como lo define la propia bodega. "No es ecológico, no es biodinámico, no es crianza, reserva ni de pago, es lo que he considerado que debería ser, un vino lógico. Hecho desde el conocimiento y la experiencia que poco a poco voy adquiriendo, no hay más. Hecho para beber. Bebido para disfrutar... espero". Y se disfrutó mucho.